Contra todo pronóstico, entre 1917 y 1989 hubo una década de renovado antagonismo bipolar Este-Oeste que perduró hasta el colapso del bloque soviético. Su origen estuvo en los grandes cambios geoestratégico operados en esa década, que contempló la constatación de la superioridad tecnológica del mundo occidental y un deterioro grave de la economía y estabilidad interna del bloque.
La nueva etapa de tensión fue tomando cuerpo a medida que varias crisis regionales iban sucediéndose afectando a la posición occidental en el tercer mundo, como la reconversión de Etiopía en régimen pro socialista, la victoria de loa Jemeres Rojos en Camboya en 1975 y el triunfo sandinista en Nicaragua en 1979. El detonante final del enfrentamiento tuvo lugar en 1979 por la situación de Oriente Próximo después de la caída del régimen del Sah en Irán, país aliado de Estados Unidos. La crisis en Irán provocó un cambio radical en la política exterior estadounidense teniendo como protagonista al nuevo presidente electo en 1981, el republicano Ronald Reagan.
Bajo su mandato, Estados Unidos desplegó una política de rivalidad militar con la URSS cuyo principal objetivo era provocar la caída del régimen soviético. Aparte de promover un despliegue masivo de misiles en Europa Occidental, Reagan diseñó la llamada "guerra de las galaxias". Estas políticas demostraban al mundo y a la URSS un hecho incontrovertible: el poder económico de Estados Unidos y su capacidad tecnológica estaba alterando la situación internacional, cuyo efecto final fue el triunfo estadounidense en la Guerra Fría.
La nueva etapa de tensión fue tomando cuerpo a medida que varias crisis regionales iban sucediéndose afectando a la posición occidental en el tercer mundo, como la reconversión de Etiopía en régimen pro socialista, la victoria de loa Jemeres Rojos en Camboya en 1975 y el triunfo sandinista en Nicaragua en 1979. El detonante final del enfrentamiento tuvo lugar en 1979 por la situación de Oriente Próximo después de la caída del régimen del Sah en Irán, país aliado de Estados Unidos. La crisis en Irán provocó un cambio radical en la política exterior estadounidense teniendo como protagonista al nuevo presidente electo en 1981, el republicano Ronald Reagan.
Bajo su mandato, Estados Unidos desplegó una política de rivalidad militar con la URSS cuyo principal objetivo era provocar la caída del régimen soviético. Aparte de promover un despliegue masivo de misiles en Europa Occidental, Reagan diseñó la llamada "guerra de las galaxias". Estas políticas demostraban al mundo y a la URSS un hecho incontrovertible: el poder económico de Estados Unidos y su capacidad tecnológica estaba alterando la situación internacional, cuyo efecto final fue el triunfo estadounidense en la Guerra Fría.
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