Como hemos señalado en la descripción del blog, la Guerra Fría se inicia a finales de 1945, cuando empezaba a perfilarse ya el orden político de la posguerra.
Los desacuerdos principales, que fueron minando el espíritu de colaboración e implantando un recelo mutuo cada vez mayor, tuvieron que ver con el futuro de Alemania y el de los países del este europeo.
El final de la Segunda Guerra Mundial había dejado la mitad oriental de Europa en manos de las tropas soviéticas (Bulgaria, Rumanía, Hungría, Checoslovaquia, Polonia), en tanto que la mitad occidental estaba bajos las fuerzas estadounidenses y británicas. Alemania estaba ocupada en partes iguales por fuerzas soviéticas, americanas, francesas y británicas.
El final de la Segunda Guerra Mundial había dejado la mitad oriental de Europa en manos de las tropas soviéticas (Bulgaria, Rumanía, Hungría, Checoslovaquia, Polonia), en tanto que la mitad occidental estaba bajos las fuerzas estadounidenses y británicas. Alemania estaba ocupada en partes iguales por fuerzas soviéticas, americanas, francesas y británicas.
A la tensión del desacuerdo alemán se sumaban las divergencias de otros espacios internacionales como Irán (EEUU obligaba a la URSS a retirar sus fuerzas militares), Turquía (EEUU apoyaba a los turcos en su resistencia a la presión soviética para permitir el paso libre de la Flota Roja al Mediterráneo por los estrechos) y Grecia (la guerra civil entre guerrilleros comunistas y fuerzas monárquicas volvió a enfrentar a soviéticos y estadounidenses).
Estos puntos de fricción fueron creando la atmósfera de desconfianza característica de la Guerra Fría.
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